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Polistas argentinos “varados”: viajaron a Inglaterra y ahora no pueden jugar

"Poroto" y Adolfo Cambiaso están a la espera de una solución para que empiece la temporada alta británica de polo.

Por cómo se mueven sus habitantes en la vida cotidiana, no parece ser Reino Unido un país que hasta hace unas semanas era el segundo más afectado por el coronavirus en el mundo, en términos de contagios y muertes. La gente mira un poco extrañada a quien porta un barbijo. Puede pasar que no se les tome la temperatura a los pasajeros que llegan desde el exterior a los aeropuertos. Y en los supermercados, aunque los clientes respetan las distancias, nadie anda con mascarillas. Es cierto que la curva de infecciones está bajando, pero también, y aceleradamente, la de algunos cuidados personales.

Otros, los que dicta el gobierno, son estrictos. Y por eso, cuando parecía que hoy iba a comenzar la temporada británica de alto handicap, finalmente no habrá polo profesional, por un tiempo indefinido. El circuito de torneos ingleses, que los jugadores y petiseros argentinos aguardaban con ansias, iba a ser el primero desde la cuarentena que se globalizó en marzo. Y ahora está en una nebulosa que genera bastante molestia en los protagonistas.

Entre los afectados están muchos de los pesos pesados del polo nacional -ergo, del mundial-: Adolfo Cambiaso (y su hijo); Facundo, Gonzalo (h.) y Nicolás Pieres; Bartolomé (h.) y Camilo Castagnola, y el uruguayo David Stirling. También, Sebastián Merlos, Diego Cavanagh, Ignacio Toccalino, Guillermo Terrera, Jerónimo Del Carril y el chileno Jaime García Huidobro.

¿Qué aconteció? Una sucesión de hechos entre equívocos y conflictivos derivó en un problema que ahora tiene a abogados en busca de una solución.

El 31 de mayo el Departamento de lo Digital, Medios, Cultura y Deporte (DCMS) autorizó la práctica profesional de las diversas disciplinas a partir del día siguiente, pero no la amateur. Hurlingham Polo Association (HPA, la federación británica), publicó durante la suspensión un calendario de competencias, sin haber consultado al gobierno. Luego, una vez que éste permitió la práctica rentada, la entidad fijó nuevas fechas y estableció para el viernes 12, hoy, el comienzo del primer certamen, por el trofeo Príncipe de Gales, en el club Royal County of Berkshire, de Windsor.

La HPA no tuvo en cuenta un dato nada menor: el polo profesional no es 100% profesional. Está sostenido por amateurs, los patrones de los equipos, que solventan las organizaciones y contratan a sus compañeros de cancha. No cobran, sino que pagan por intervenir en ese nivel. Comparten el césped con los cracks, y sin embargo la diferencia de categoría es abismal. Participan en la elite pero sin pertenecer a ella en cuanto a nivel personal de juego. Y sin patrones en la cancha, claro, no hay partido.

En su momento, cuando la veda de actividad deportiva era mucho más restrictiva, la HPA advirtió que había clubes en los que no se estaba respetando la cuarentena, porque permitían prácticas. Esto atrajo al prestigioso diario The Daily Telegraph, que publicó un artículo al respecto, y así alertó al gobierno.

Facundo Pieres en su época de Zacara en Inglaterra

Más tarde, David Woodd, el CEO de la HPA, habló del regreso del polo profesional en un medio de nicho, afirmando que los patrones y los profesionales podrían actuar juntos en torneos de 8 goles de handicap en adelante (el del Príncipe de Gales tiene anotados siete conjuntos de 22). Entonces se quejaron otros deportes ecuestres, en los que la actividad amateur seguía prohibida. En realidad, también lo estaba para el polo, pero la HPA había hecho una interpretación errónea.

Con esta novedad, The Daily Telegraph elaboró otra nota, titulada “el polo, rumbo a una colisión con el Gobierno por planes de reiniciarse en desafío al cierre de emergencia”. En ella se refirió al polo como “deporte jugado por los superricos y la realeza” y mencionó el vuelo chárter que llevó a Inglaterra desde Buenos Aires, vía San Pablo, a 122 jugadores y trabajadores (petiseros, por ejemplo) argentinos para la temporada británica, pagado por los patrones y gestionado por la embajada en Londres, con permisos laborales tramitados por la Asociación Argentina de Polo.

Esto centró aun más la atención en el polo y el DCMS, que se reunió este miércoles con la HPA, reforzó el mensaje de la prohibición (los amateurs pueden hacer solamente entrenamientos con hasta seis personas). La cuestión está en manos de abogados que apuestan a hacerle entender al organismo que el polo profesional depende de esos amateurs, y darán el ejemplo de la Copa América de yachting.

Camilo y Bartolomé (h.) Castagnola están inscriptos para disputar el trofeo Príncipe de Gales en Windsor, pero por ahora no hay polo profesional, por la veda para los patrones.
Camilo y Bartolomé (h.) Castagnola están inscriptos para disputar el trofeo Príncipe de Gales en Windsor, pero por ahora no hay polo profesional, por la veda para los patrones. Fuente: LA NACION – Crédito: Daniel Jayo

Los polistas son optimistas en cuanto a que habrá un acuerdo y el club quiere reprogramar la apertura para el próximo viernes; en caso contrario, tal vez deba cancelar el torneo, porque se superpondrá con el Abierto Británico. Por ahora, mientras no haya una nueva flexibilización de la cuarentena deportiva, los profesionales argentinos están haciendo la propia, pero a miles de kilómetros de sus hogares.

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