Jugadores de Polo

Hugo Barabucci antes del último chucker

Polo en tiempo de coronavirus

Hugo Barabucci es un símbolo argentino del Polo. Nacido en la ciudad de El Trébol hace 53 años, el polista desarrolló su carrera en base a constancia y trabajo, ya que en casa se vivía en aquellos tiempos, con lo justo y necesario.

Lejos quedó su debut en el Club de Polo Las Rosas y su primer gol en el arco norte de la cancha 2. Ese día era suplente de su equipo y tuvo que reemplazar a un lesionado. Entró y marcó. Su carrera después no se detuvo más. Llegó a tener 7 de hándicap y es el mentor de Alfredo Capella Barabucci, la gran promesa del polo argentino de estos tiempos.

Hoy, en Dubai, Emiratos Arabes, “sorprendido” por la cuarentena, espera que todo pase para volver a su patria y a su pueblo, ese “trébol de 4 hojas” que crece en el centro del Departamento San Martín.

En diálogo con este medio, Hugo señala: “Uno siempre anhela con volver. Estoy muy bien. El lugar es espectacular, Emiratos Arabes es mi segunda casa. Cada año, la temporada termina en abril pero por el tema de la pandemia se terminó antes. Yo preferí quedarme porque tenía que cerrar negocios y organizar la temporada que viene y después se cerró la frontera. Mi familia estuvo hasta marzo y después se fue y me quedé acá varado”.

Ese pibe que soñaba con conocer el mundo

Hugo, que tropezó con el polo porque su papá Nelson lo hacía de manera amateur, quería conocer Inglaterra y Estados Unidos. Sintió que la manera más directa de poder concretar su sueño era jugar al polo y así empezó todo. No sólo conoció Gran Bretaña y Norte América sino que jugó en 15 países.

El polista, que disputó certámenes como la Copa de España, el Snow World Cup de Suiza, el Abierto de USA, la Copa de la Reina de Inglaterra y fue compañero de equipo en varias oportunidades del Príncipe Carlos, hoy sigue jugando en el Abu Dhabi Polo Team.

Recluido en un club de Dubai, habla de su actual momento. “Este es un país en el que la seguridad existe en todo sentido. Lo sanitario es primordial aunque es un país con muchos contagiados pero también hacen unos 30.000 tests por día. Acá todo el mundo toma sus recaudos, todo se cumple. Yo vivo en un club de varias hectáreas y me puedo mover y eso hace que yo esté bien y cómodo. Acá la gente sale muy poco. Es que acá las leyes se cumplen. No puede haber autos en las calles cuando salen a fumigar”.

Mirando a Argentina

Hugo, a la distancia, se emociona al hablar de su país, donde viven sus padres, su esposa y sus hijos. “De Argentina leo todo el tiempo. Me preocupa el país que tenemos y como se manejan algunas cosas. Estamos lejos en todo cuando lo comparamos con el resto del mundo. En cuando a las medidas que se están tomando por el coronavirus, lo que se hace es correcto pero preocupa lo social enormemente. Hay gente que necesita vivir y salir a trabajar”.

A los 53 años, el polista será abuelo por primera vez, pero por la crisis sanitaria en el mundo, deberá ser un testigo virtual del nacimiento de su nieta. “A corto plazo no puedo volver. Quiero estar cerca de mi familia porque aparte mi hija va a ser mamá y seré abuelo por primera vez. Estoy ansioso, no lo puedo ocultar, ya le compré un petizo”, dice y se ríe desde el teléfono del otro lado del mundo. Y agrega: “Con mis viejos mantengo un contacto día a día. Estoy en contacto con los amigos. Ellos están bien. Tengo que agradecer mucho por tantos años de amor de mi gente y poder estar bien, aunque lejos de mi país”.

 

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