Caballos

Detalles de la ardua preparación de los caballos de polo

En marzo se juega la temporada chica de este deporte y los jinetes comienzan a alistar a sus caballos.

El deporte polo comienza con la crianza de los caballos de polo. El polo ha ido ganando cada vez más adeptos. Hoy existen numerosos deportistas de esta disciplina a lo largo del país. Y, aunque la potencia mundial es Argentina, las categorías juveniles nacionales han obtenido en dos oportunidades el título mundial. (en 2008, en México, y, en 2015, jugando de local).

Carlos Sandoval, veterinario oficial de Chile ante la Federación Ecuestre Internacional y de las ramas de Equitación y Polo del Club de Polo San Cristóbal, explica que para este deporte se buscan caballos que reúnan  condiciones específicas de tamaño y de estructura atlética. Por lo que pueden ser fina sangre de carrera (más bien bajos) o caballos mestizos. En estos momentos son los principales ejemplares que se utilizan en el mundo del polo en Chile. Los que no sirven -advierte- son los chilenos de rodeo. Porque estos no desarrollan la velocidad requerida para este deporte. Los árabes, aunque tienen buenos resultados en carreras de largo aliento, no cumplen con la capacidad de conducción ni la obediencia necesaria para jugar en espacios relativamente reducidos.

¿Cómo se preparan los caballos de polo?

Sandoval explica que la preparación básica y fundamental es para que acepten el paso de la chueca cerca de sus cabezas sin asustarse. Posteriormente, dice que se hace un trabajo exhaustivo para lograr una conducción agradable a la mano del jinete, ya que estos caballos necesitan seguir la trayectoria de la pelota. 

Ambas condiciones son prioritarias para ingresar a este deporte. Y, para mantenerse en la disciplina, deben conservar su condición física, tal como lo hacen los atletas. “Tienen que trabajar y practicar todos los días y recorrer ciertas distancias para mantener una condición músculo-esquelética compatible con el deporte y su exigencia, ya que el polo se juega por chukkers o tiempos, parecidos a los sets del tenis, que duran diez minutos, en los cuales los caballos son exigidos al máximo. Pasado ese tiempo el caballo descansa, y el jinete lo cambia por uno fresco”, manifiesta.

Diariamente un caballo de polo se somete a un trabajo muscular de 30 a 45 minutos, y, después, por sobre una hora de caminata para que relaje su musculatura.

Para hacer frente a esa exigencia, se le administran vitaminas específicas para que conserve su condición muscular, como la vitamina E Selenio, y también, en casos de contracturas o lesiones musculares, se le realizan fisioterapias, como ultrasonido, masajes o crioterapia localizada con CO2. Tal como los deportistas de alto rendimiento, estos caballos son atendidos con tecnologías y procedimientos de vanguardia (radiografía digital, plasma rico en plaquetas y terapia de células madres, entre otras). 

Alimentación específica

El médico veterinario indica que los caballos de polo se alimentan de pasto, alfalfa y concentrados de avena que están formulados de acuerdo a los requerimientos nutricionales de cada especie.  

“Un jinete que se está iniciando no puede tener un caballo altamente energizado, porque sería muy difícil su conducción. Por lo tanto, la comida dependerá del nivel en el que el caballo juegue. Si es alto, la alimentación será más completa”, precisa Carlos Sandoval.

El caballo de polo y su adecuada alimentación

Edad del caballo 

Estos animales comienzan a jugar polo aproximadamente a los tres años, un poco después que los caballos de la hípica. Esto, porque en este deporte se necesita una madurez síquica mayor y tener más poder de decisión para el inicio de la práctica.

En la alta competencia, un ejemplar puede estar hasta 18 años activo. “Esto es relativo, de todas maneras, porque dependerá de las condiciones físicas individuales del caballo”, comenta el veterinario.

Conocimiento mutuo  

En el polo participa un binomio de atletas; por lo tanto, el jinete y el caballo deben ser buenos deportistas. “No sirve de nada tener un caballo excelente con una persona que no posee condiciones atléticas, o al revés. Es el binomio el que logra el éxito en los deportes ecuestres”, enfatiza Sandoval.

Además de la excelencia física, la relación emocional entre los integrantes de este binomio es fundamental. “Cada caballo tiene un perfil diferente que su jinete debe conocer; por lo tanto, él debe darle las órdenes, de acuerdo a sus características y tener claro cuál puede jugar primero y cuál después”, concluye.

Caballos de Polo: Razas, Características y Adaptabilidad

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