Polo

Adolfo Cambiaso, el hombre récord del polo que ahora cumplirá un sueño que comparte con Lebron James

A los 47 años, el mejor jugador de la historia del polo se dará el lujo de jugar con su hijo Poroto, de 16, el Argentino Abierto de Palermo. Lo mismo que planea en la NBA el crack de los Lakers con Bronny, su heredero de 17.

A los 47 años, el mejor jugador de la historia del polo se dará el lujo de jugar con su hijo Poroto, de 16, el Argentino Abierto de Palermo. Lo mismo que planea en la NBA el crack de los Lakers con Bronny, su heredero de 17.

Habrá que ver si cuando termine esta historia Adolfo Cambiaso superó o no a Juancarlitos Harriott como el máximo ganador del Abierto de Palermo (la lucha por el Grand Slam del deporte del taco y la bocha está 20 a 17), pero nadie podrá negar que el hombre nacido en Cañuelas hizo lo que quiso y cambió para siempre la historia del polo.

Cambiaso es Maradona (con las estadísticas de Lionel Messi) en este juego. Desde su aparición en escena, cambió el tablero del polo. Y su out of context es con anécdotas dignas de Diego Armando. Ejemplos sobran. Del día que el australiano Kerry Packer le dio un millón de dólares para que gastara en un casino a la pesquisa para rescatar al Colibrí, su caballo más querido, que había sido secuestrado y estaba a punto de ser faenado.

Podemos sumar la tarde que llevó a la hinchada de Nueva Chicago a alentar a La Dolfina en una final de Palermo provocando la indignación de un grupo de señoras que hicieron un piquete en la Cancha 1 reclamando que los vándalos se comportaran.

“Soy un sapo de otro pozo”, renegaba en esas épocas donde desde las tribunas de La Catedral hacían fuerza para que perdiera. Pero, sus mayores proezas son sus récords infinitos, claro.

El último gusto (o, mejor dicho, el próximo) que se dará AC a los 47 años será jugar el Argentino Abierto de Polo, el torneo más importante de su deporte, junto a su hijo Poroto (16 años). Sí, el sueño que esta semana contó que quiere cumplir LeBron James (38) en la NBA. The King sueña con juntarse con su hijo Bronny de 17 años sobre el mismo parquet que brillaran Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y Kobe Briant en la liga más competitiva del básquet mundial. Y si no es allí lo hará en otro lugar. Ya veremos cuál es su plan. 

Adolfo Cambiaso (nacido el 15 de abril de 1975) tiene un sueño en común con LeBron James (30 de diciembre de 1984). Aunque parece que el rey del polo le ganará de mano al monarca de la NBA.

El día que Cambiaso dejó de ser Adolfito

Adolfo y Poroto Cambiaso, en la previa del partido del Abierto de Tortugas en el que se enfrentaron. Foto Instagram @mariavqz1

Adolfo y Poroto Cambiaso, en la previa del partido del Abierto de Tortugas en el que se enfrentaron. Foto Instagram @mariavqz1

Año 2015. Poroto tenía diez años y Cambiaso, que ya contaba 40, ya sabía de qué se trata eso de los dolores lumbares e iniciaba la cuenta regresiva hacia el retiro. O al menos eso declaraba hacia afuera. El crack, que por esos días era el jugador más ganador en vigencia con 12 Abiertos de Palermo y más de 800 goles en el máximo torneo del “planeta polo”, se daba el gusto de su vida.

Ocurrió en Washington, el pequeño pueblito en Córdoba en el que el polista desarrolla gran parte de su cría de caballos (léase Lapa, Cuartetera y sus clones). 

Ese día, además de las crías de sus míticos petisos, al lado de Cambiaso cabalgó un potrillo que prometía. ¿Quién? Su hijo Poroto. Es que, aquel fin de semana perdido hace siete años Adolfo y Adolfito jugaron su primer torneo juntos. ¿Hace falta decir que llegaron a la final? No. Tampoco que su equipo Don John’s le ganó la final de la Copa Sancor por 15 a 6 a CASE Agriculture.

Las crónicas recuerdan que AC le dejó la camiseta número 1 a su hijo y se puso la 4. Y que surgieron predicciones. ¿Qué vaticinaban? Que si Poroto debutara a los 16 años en Palermo como lo hizo su padre podrían jugar juntos en la Catedral.

Adolfo (el papá) tuvo su primera vez en Palermo el 7 de noviembre de 1992 y ya empezó a romper récords: el del jugador más precoz en pisar (o cabalgar) esa mítica cancha y quebró la marca de goles en un partido del Abierto. Metió 16. Fue la confirmación de todo lo que se decía de él.

Un tiempo después el mismo Adolfo batiría su propia marca, aunque el mismo día Agustín Merlos metería 18 y se robaría ese podio.

Poroto y Adolfo Cambiaso (en el extremo izquierdo de la foto) junto a la Reina Elizabeth tras coronarse en Windsor en 2018.

Poroto y Adolfo Cambiaso (en el extremo izquierdo de la foto) junto a la Reina Elizabeth tras coronarse en Windsor en 2018.

En 1999, Gonzalito Pieres se convirtió en el jugador más joven en jugar en Palermo: debutó con 16 años, 10 meses y 20 días. Pero el año pasado fue Poroto el que recuperó esa corona para la familia cuando llegó al Argentino Abierto con La Dolfina Brava, el equipo B de la organización que creó su padre. Cambiasito debutó con 15 años, 11 meses y 16 días.

El arranque de Poroto en la Catedral fue con 10 goles y victoria. Fue 31-28 sobre Alegría, el equipo del histórico Agustín Merlos, aquel que le arrebatara el récord de goles en Palermo a Adolfo padre.

El día que nació Poroto

Lejos del método Belasteguín, el crack que le ocultó a su hijo quién era hasta que sus compañeros se lo contaron en la escuela (“Tu papá es el mejor jugador del mundo de pádel”), Poroto Cambiaso se crió sabiendo que su padre era el mejor del planeta. Era difícil tapar el sol con las manos. Los hijos de Adolfo se subieron al carro de gitanos chic que empujaron Adolfo y su mujer María Vázquez desde que están juntos y empezaron a moverse al ritmo de la organización lo que incluye toda una vida alrededor del polo: escuela a distancia, vivir en la Argentina entre la primavera y la mitad del verano y hasta planificar los nacimientos para la temporada alta de polo: Mía y Poroto cumplen años en noviembre y Myla en septiembre, justo los meses en que el polo se juega en la Argentina. Eso se llama “planificar”.

Respecto de esto último, hay una anécdota. El 26 de noviembre de 2005, Adolfo Cambiaso recibió un llamado en el entretiempo del partido que La Dolfina jugaba con Centauros-Beaufort, en la Cancha 2 de Palermo.

María Vázquez empezó a sentir las contracciones a las dos de la tarde y una hora después había roto bolsa. “Te puedo esperar 15 minutos”, escuchó Cambiaso, de boca del médico. El partido estaba controlado con un contundente 12-1, contra un rival inferior. Hablamos de los primeros años de La Dolfina que formaba con Lucas Monteverde, Mariano Aguerre y Castagnola.

Cambiaso dudó en salir corriendo al parto o rematar el partido. Y, fiel a su espíritu competitivo, decidió jugar un chukker más para “asegurar la bocha”. Fue un parcial 6-1 y salir corriendo al Ottamendi con el partido que ya estaba 18-2 para los de Cañuelas con apenas un tiempo por delante.

El año pasado, para el cumpleaños de Poroto, Adolfo recordó la anécdota en Instagram con Alejandro Muzzio, el jugador que lo reemplazó para que él pudiera conocer a su primer hijo.

Cambiaso, Muzzio y Adolfito, recordando los 15 años del nacimiento de Poroto.

Cambiaso, Muzzio y Adolfito, recordando los 15 años del nacimiento de Poroto.

La estrategia de LeBron para hacer “la gran Cambiaso” y jugar con Bronny

Bronny James con su padre LeBron. 
Foto: GETTY IMAGES / AFP

Bronny James con su padre LeBron. Foto: GETTY IMAGES / AFP

Esta semana se supo que Lebron James y su agente, Rich Paul, se reunieron con el gerente general de Los Angeles Lakers, Rob Pelinka, para extender el contrato de The King que cerraría en una cifra cercana a los 47 millones de dólares anuales. Pero el asterisco no tenía que ver con el número de su vínculo, sino con la posibilidad de compartir equipo con su hijo Bronny en un futuro.

“Mi último año lo jugaré con mi hijo. Donde esté Bronny, allí estaré yo. Haría lo que fuera para jugar con mi hijo durante un año. No se trata del dinero….”, explicó LeBron cuál era su máximo objetivo.

Para los que pensaron que lo de Bronny podría ser un capricho de un padre poderoso, unas horas después de los dichos de LBJ se viralizó una jugada de costa a costa donde el joven James arrancaba desde abajo de su propio aro y terminaba el ataque con una terrible volcada a lo LeBron. In your face.

Vale decir que la chance de que LeBron pueda jugar Bronny no será inmediata, por eso era clave la extensión del contrato de su padre. Es que, el estatuto de la NBA dice que los jugadores de su edad apenas pueden firmar por dos años y luego son agentes libres. Así, LeBron que tenía hasta el 30 de junio del año que viene antes de poder negociar como libre, firmó por dos temporadas y (aunque “el dinero no importa”) arregló un salario de 97,1 millones de dólares que se pueden extender hasta 111, dependiendo el tope salarial que incorpore la liga.

LeBron incluyó una cláusula de salida que coincide con el posible ingreso de su hijo a la NBA. Bronny, que tiene 18 años, está por arrancar su último año de la secundaria. O sea, recién sería opción para el draft de 2024. Justo el año en el que LBJ puede dejar California si así lo desea.

Con The King asegurado, la dueña de los Lakers, Jennie Buss (sí, la hija del histórico Doctor Buss), avisó que quiere cumplir el anhelo de su padre y romper la paridad de anillos entre LAL y Boston: “Ahora, con el anillo 17, estamos empatados, pero ciertamente el trabajo aún no está terminado. Tenemos que continuar esa búsqueda, de superarlos y es lo que planeo hacer“.

Cambiaso vs LeBron

En el caprichoso juego de las comparaciones que propusimos al inicio de la nota, quizá la mayor similitud entre Cambiaso y James tenga que ver con la influencia determinante que un solo jugador puede generar para llevar a su equipo a los más alto.

Desde que Cambiaso dejó Ellerstina para escribir su propia historia, usando las palabras de Guardiola, La Dolfina es “el puto amo” del taco y la bocha. Jugó 20 de las últimas 21 finales del Argentino Abierto de Polo. Incluso el año pasado con un equipo de transición (tras la disolución del histórico cuarteto que integraron Juan Martín Nero, David Stirling, Pablo Mac Donough y el propio AC) el equipo de Cañuelas volvió a llegar la final que quedó en manos de La Natividad donde juegan los hermanos Castagnola, la nueva sensación del polo y sobrinos del propio Adolfo.

Si en 21 años, Cambiaso jugo 20 finales de Palermo, LeBron jugó nueve finales en diez años, entre 2011 y 2018. Eso, sin contar que llevó a un equipo “del montón” como los Cleveland Cavaliers por primera vez a la serie final de la NBA en el año 2007. Desde entonces, los Cavs no faltaron a los Playoffs. Eso, hasta 2010 cuando se fue. Pero volvió en 2014 y el equipo jugó cuatro finales consecutivas, de las que se quedó con la de 2016. Es cierto que no tiene la efectividad de Michael Jordan en finales, pero tampoco tuvo a su lado verdaderos fenómenos como Scottie Pippen o Dennis Rodman. En total, LBJ consiguió 4 anillos de la NBA y Adolfo tiene 17 Abiertos. Cambiaso metió 1008 goles en el Abierto de Palermo y LeBron encestó 36.985 puntos en la NBA. Los dos son los máximos anotadores en sus competencias.

LeBron tiene cuatro anillos en la NBA y fue campeón con Cleveland, Miami y Los Angeles Lakers.
Foto: Kim Klement-USA TODAY/File Photo

LeBron tiene cuatro anillos en la NBA y fue campeón con Cleveland, Miami y Los Angeles Lakers. Foto: Kim Klement-USA TODAY/File Photo

Un dato que eriza la piel: LeBron James es el único jugador de la NBA “milmillonario” y uno de los cincuenta deportistas más ricos de la historia. Aunque, igual que Adolfo Cambiaso, el último objetivo de su carrera es un solo: compartir equipo con su hijo y competir en la máxima expresión de su deporte.

Adolfito, el candidato de siempre

A días del inicio de la temporada alta de polo, La Dolfina recupera a Juan Martín Nero tras su corta aventura en Murus Sanctus, el histórico back que se suma a Pelón, AC y al propio Poroto. Así, LD tendrá el 75 por ciento del equipo con el que consiguió 9 veces Palermo, 8 de ellas de manera consecutiva.

La Dolfina y se equipo de gala con Cambiaso, Stirling, Mac Donough y Nero. Ahora, el pequeño Poroto ocupará el lugar del ex 2 de LD. 
Foto: Matías Callejo

La Dolfina y se equipo de gala con Cambiaso, Stirling, Mac Donough y Nero. Ahora, el pequeño Poroto ocupará el lugar del ex 2 de LD. Foto: Matías Callejo

No lo va a decir en voz alta pero, una vez que se de el gusto de jugar en la Catedral del Polo con Poroto, Adolfo Cambiaso va a tener otro sueño: ganar el Abierto con su hijo. Y el hombre es insaciable, quién se animaría a apostar que no vaya a hacerlo.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior